En el camino aprendí...



En el camino aprendí
que llegar a algo no es crecer,
que mirar no es siempre ver,
ni que escuchar es oír,
ni lamentarse sentir,
ni acostumbrarse querer.

En el camino aprendí
que andar solo no es soledad,
que cobardía no es paz,
ni ser feliz, sonreír
y que peor que mentir
es silenciar la verdad.

En el camino aprendí
que la ignorancia no es no saber,
ignorante es ese ser
cuya arrogancia más vil
es de bruto presumir
y no quere aprender.

En el camino aprendí
que puede un sueño de amor
abrirse como una flor
y como esa flor morir,
y que su breve existir
fue todo aroma y color.

En el camino aprendí
que la humildad no es sumisión,
la humildad es ese don
que se suele confundir.
No es lo mismo ser servil
que ser un buen servidor.

En el camino aprendí
que la ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez,
ni lo solemne verdad;
vi al poderoso mortal
y a tontos con altivez.

En el camino aprendí
que es mala la caridad
del ser humano que da
esperando recibir,
que no hay defecto más ruin
que presumir de bondad.

En el camino aprendí
que en cuestión de conocer,
de razonar y saber,
es importante, entendí,
mucho más que lo que vi,
lo que me queda por ver.

En este poema de Rafael Amor Habla de aprender sobre la importancia de la humildad. También habla de la importancia de la soledad y de la necesidad de tomarnos un momento para crecer espiritualmente e ir tras los suenos y las metas que nos hemos impuesto. El valor de la humildad no significa ser sumiso o vil si no ser tierno y comprender que cuando uno le da la mano a otro ser humano,es algo que tenemos que hacer por nosotros mismos y no esperando algo a cambio.